Plaza Mayor




La plaza Mayor está situada en el centro de Madrid, en el barrio de Sol, junto a la calle Mayor y a 300 metros de la Puerta del Sol.
Se trata de una plaza porticada de planta rectangular, de 129 metros de largo por 94 metros de ancho,1 que está completamente cerrada por edificios de viviendas de tres plantas, con 237 balcones en total que dan a la plaza.
Dispone de diez accesos, seis de ellos a través de grandes arcos que se abren a las calles 7 de Julio y Felipe III al norte; Sal y Gerona al este; Toledo al sur; y Ciudad Rodrigo al oeste. Existe un séptimo arco, situado a la izquierda de la fachada de la Casa de la Carnicería, que no coincide con salida alguna de la plaza, y un octavo arco a la izquierda de la fachada occidental, de menores dimensiones, que tampoco coincide con salida alguna. Tres accesos no coinciden con arco alguno: Arco de Triunfo al norte; Zaragoza al este; y Botoneras al sur. El décimo acceso, tal vez el más conocido, es el Arco de Cuchilleros, en la esquina suroeste, que se abre sobre la calle de la Escalerilla de Piedra, pero este arco no es visible desde la plaza, ya que lo ocultan los soportales de esta.
En 1580, tras haber trasladado la corte a Madrid en 1561, Felipe II encargó el proyecto de remodelación de la plaza a Juan de Herrera. Ese mismo año se inició el derribo de las «casas de manzanas» de la antigua plaza. La construcción del primer edificio de la nueva plaza, la Casa de la Panadería, comenzaría en 1590 a cargo de Diego Sillero, en el solar de la antigua lonja. En 1617, Felipe III, encargó la finalización de las obras a Juan Gómez de Mora, quien concluirá la plaza en 1619.

La estatua ecuestre de Felipe III
Se encuentra en el centro de la plaza Mayor fue comenzada por el escultor italiano Juan de Bolonia (Giambologna) y terminada por su discípulo Pietro Tacca en 1616. Fue un regalo del entonces gran duque de Florencia para el rey de España. Inicialmente se ubicó en la Casa de Campo. En 1848 la reina Isabel II ordenó su traslado desde su emplazamiento anterior a la plaza Mayor.
La estatua sufrió diversas peripecias posteriormente. Tras la proclamación de la I República española se decidió retirarla a un almacén, en previsión de actos vandálicos. Llegado al trono Alfonso XII, la estatua fue repuesta en la plaza Mayor, pero en 1931, proclamada la II República, fue víctima de un atentado. Aprovechando que la figura era hueca y tenía una abertura en la boca del caballo, le introdujeron un artefacto explosivo, que reventó la panza del animal. Ello desveló un curioso hallazgo: la explosión desperdigó por el lugar numerosos huesecillos, y se supo que eran restos de los múltiples pájaros que, a lo largo de los siglos, se habían quedado atrapados dentro del caballo tras colarse por su boca.
Los daños del atentado fueron subsanados y se selló la boca del caballo. La estatua ha permanecido desde entonces en la Plaza Mayor, salvo en un periodo breve hacia 1970-71, cuando fue temporalmente retirada por la construcción de un aparcamiento subterráneo.
Puerta de Alcalá
La Puerta de Alcalá se encuentra en la Plaza de la Independencia junto a la Fuente de Cibeles y el Parque del Retiro.
Construida por Carlos III en sustitución de una puerta del siglo XVI, es diseñada por Francesco Sabatini en 1778 y está considerada como Monumento Histórico-Artístico, pertenece a una de las cinco puertas reales que daban acceso a Madrid. Carlos III edificó la puerta como símbolo conmemorativo de su entrada en Madrid.
Madrid en su origen, contaba con numerosas puertas de acceso a través de su muralla, puertas de registro donde se realizaban el pago de los impuestos, como la puerta de Segovia (Puente de Segovia), Guadalajara, Atocha, Toledo, Alcalá y Bilbao.
De estilo neoclásico, similar a los Arcos de Triunfos romanos, ha sido restaurada en cinco ocasiones y es uno de los monumentos más representativos de Madrid. En su fachada interior, figuran las cuatro virtudes cardinales (Prudencia, Justicia, Templanza y Fortaleza) talladas en piedra caliza, contrastando su estilo barroco con el neoclásico de la puerta.
Las decoraciones son diferentes según el lado desde el que se observe (interior o exterior). El lado exterior mira al este, por donde accedían los viajeros al llegar a la ciudad, el lado oeste en cambio era observado cuando se marchaban de la ciudad.
Restauraciones
Ha sido restaurada en cinco ocasiones respetando siempre el origen de los materiales y manteniendo intactos los impactos de proyectiles.
Los Ángeles Caídos


Pocas esculturas al aire libre hay dedicadas a Lucifer en el mundo y una de ellas está en Madrid. El imprescindible Parque del Retiro esconde esta joya de Ricardo Bellver, instalada para ser admirada por los viandantes desde 1885. ¿Un homenaje al ángel caído o una lección de las consecuencias de la soberbia? La controversia siempre ha acompañado a esta imagen que, además, está situada a una altitud topográfica oficial de 666 (el número de Satanás) metros sobre el nivel del mar. Una réplica de la misma está situada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (calle de Alcalá, 13).
La capital cuenta con otro ‘ángel caído’, aunque oficialmente no representa a Lucifer, en el tejado del edificio que hace esquina entre la calle Mayor y la calle Milaneses.

